11 mar. 2010

FAMILIA: DONDE EL NUEVO STAR TREK NO LLEGARÁ JAMÁS.

STAR TREK, LA SIGUIENTE GENERACIÓN.
FAMILIA.
DONDE EL NUEVO "STAR TREK", NO LLEGARÁ JAMÁS.

Para la anécdota, Familia es el único episodio de Star Trek donde nunca aparece el puente de mando de la Enterprise. En realidad, su valor va más allá de lo anécdótico. Porque estamos en uno de los capítulos más importantes de la saga en general, y particularmente para el desarrollo del personaje de Picard. Un episodio magnífico donde a nadie le importa que no haya efectos especiales, acción a base de phasers ni torpedos fotónicos ni malvados alienigenas intentando liquidar unos cuantos mundos para demostrar lo machotes que son...Es Star Trek en su mejor definición: cuando la historia habla de personas de carne y hueso, de personas heridas en lo más íntimo de ellos mismos, y que necesitan ayuda de otras personas para poder superar su dolor.

Familia es el episodio número 2 de la cuarta temporada, el 76 de la serie, emitido el 29 de septiembre de 199o, escrito por su excelencia Ron Moore y dirigido por Les Landau, quizá el mejor director de episodios trek. El tema central es, en apariencia, muy simple: tras ser rescatado de los borg, el capitán Picard se toma unas breves vacaciones en su Francia natal, en su casa solariega. Junto a esta trama central, complementándola, tenemos otra de Worf y Wesley, relacionadas también con asuntos familiares. Ciñámonos a la principal. Picard había sido raptado por los borg, asimilado a la Colectividad, obligado a ayudar a destruir naves de la Federación, a arrebatar la vida de muchos de sus compañeros, pero es rescatado y reintegrado en su humanidad. Las heridas físicas se curan. Las morales, no. Aunque con cierta reticencia, se deja convencer por Deanna Troi para que regrese con su familia, en Francia, mientras la Enterprise es reparada de los daños ocasionados en su batalla con los borg. Conocemos así el hogar ancestral de los Picard, en la Francia profunda, agrícola, donde se yergue la mansión familiar en medio de un campo de viñedos (que volveremos a ver en el último capitulo de la serie). Su sobrino y su cuñada, Marie, le reciben bien. Su hermano, Robert, interpretado por un estupendamente hosco Jeremy Kemp, no. Robert guarda rencor a su hermano por haberse ido, por haber abandonado el hogar y vagabundear entre esas estrellas que a él, agricultor, hombre pegado a la tierra, le traen al pairo. Lo siente como una traición a las raíces familiares. Jean Luc intenta evitar indisponerse con él, es más, en algún momento incluso piensa en abandonar la Enterprise y regresar a la Tierra y aceptar un cargo allí. Externamente, nada parece afectarlo excepto esa incomodidad que le produce las hosquedades de su hermano mayor. Pero el drama es interno. Y llega un momento en que explota. Los viejos resentimientos fraternales se unen a la tragedia que Picard carga desde que ayudara a los borg a destruir una flota federal. Ambos hermanos empiezan a discutir por temas familiares. Comienzan a hacerlo en la casa, salen afuera, continúan andando por un camino y discutiendo en una escena rodada con un traveling que supera con amplitud el minuto y que , por actuación, hubiera merecido un emmy compartido para los dos actores. Las palabras resentidas, los reproches, dan paso a los empujones. Los hermanos, hombres maduros, se enzarzan en una pelea de niños en medio de un charco de barro. Dándose se cuenta de lo ridículo de todo aquello, la furia da paso a la risa, ambos estallan en carcajadas, pero, de pronto la risa de Picard se convierte en un sollozo, un sollozo profundo, inconsolable, roto, impotente. Es la primera vez que vemos llorar a Picard. Habrá otra ocasión, en Generaciones. En esta escena todo el personaje queda redefinido, humanizado. Ya no es sólo el magnífico profesional de la Flota de la Federación, racional, culto, arqueólogo diletante, enamorado de Shakespeare y de los conciertos de música clásica. el que siempre sabe qué hacer y jamás duda al tomar una decisión... Ya no es un arquetipo de perfecciones. Es un ser humano roto, falible, aplastado por el peso de su conciencia, por haberse tropezado ,repentinamente, con sus propias limitaciones mientas los borg lo utilizaban para aniquilar a sus compañeros sin que él pudiera hacer nada para impedirlo. La escena no se resuelve de manera convencional, Moore nunca lo es, con un abrazo y unas palabras de ánimo por parte de Robert; al contrario, le confiesa que tendrá que aprender a vivir con ese sentimiento, adaptarse a él de la misma forma que él ha tenido que vivir los propios . Pero Picard sabe leer en las palabras de su hermano, y comprende al fin, la razón de su hosquedad hacia él: no es sólo la "traición", quizá no lo es en absoluto, se trata de que al irse de casa tan joven, Jean Luc no permitió que Robert cumpliese con lo que realmente deseaba hacer:cuidar de su hermano menor, demasiado intelectual e idealista para que la vida, cuando le alcanzara en toda su crudeza, no le causase el daño que ahora, de golpe ha recibido. Picard no se dejó proteger...Jean Luc y Robert son demasiado diferentes y humanos para zanjar la cuestión de manera tan rápida, para que no quede sombra de resentimientos. Pero al menos se ha creado un lazo de comprensión, basado en el dolor mutuo, íntimo, compartido que ahora Picard sí conoce.

Al final hay esperanza, pero es una esperanza amarga, porque ,después de todo, aprender ciertas verdades de la vida exige un tributo de dolor del que uno sólo se puede reponer si recibe ayuda por parte de sus seres queridos.

La grandeza de Star Trek permite bucear en las estrellas lo mismo que en el alma humana, hablar de ciencia, lo mismo que de sentimientos, luchar contra fieros alienígenas que con la propia conciencia. Es un universo dentro de muchos universos. O al contrario. Y no hay duda que si se escribiera un guión así para una película trek, se podría conseguir algo más que un óscar a maquillaje. En cualquier caso, es por episodio como éste, que de buen seguro aburriría a JJ Abrams, por lo que Star Trek merece recordarse. Es por lo que algunos lo recordaremos siempre.

1 comentario:

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo en este análisis. Es mis ocasionales revisiones trekkies, acostumbro a ver el episodio doble Lo mejor de dos mundos acompañados de Familia, que lo considero la secuela. Y si me da tiempo añado Primer Contacto que está bastante emparentado con estos dos capítulos.

    Familia es simplemente maravilloso, y eso que hay acción cero.

    Quizas los trekkers radicales me quieran matar por lo que diré, pero en este capitulo demuestra con creces (sino lo habia hecho ya) que Patrick Stewart es mucho mejor actor que William Shatner (aunque este mismo comentario ya lo hice en tu artículo sobre Cadena de mando, jeje).

    Como has explicado la lucha en el viñedo es impactante. por lo patético que resulta ver a dos pseudoancianos pelearse en el barro y luego por ver llorar a Picard. Esa escena me puso los pelos de punta.

    Moore es un guionista como la copa de un pino y no me extraña que fuera el culpable del éxito de la mejor serie de ciencia ficción desde TNG, o sea Batlestar Galactica.

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